domingo, 7 de abril de 2013

De máximos a mínimos

Muy buenas, hacía tiempo que no colgaba nada, pero es que me había prometido a mí misma que únicamente iba a reseñar libros que me hubiesen gustado, que recomendaría leer. De lo que he leído de un tiempo a esta parte, lo cierto es que no ha habido nada que se me antojase digno de una explosión de entusiasmo de las que suelo hacer gala a la hora de comentar mis impresiones sobre un libro. Así que he bajado el listón.
No incluiré, a pesar de ello, la saga de Canción de Hielo y Fuego, que me parece mala de narices y escrita con la misma elegancia y sentido común que el cuaderno de un niño de seis años. Tampoco, lo siento, la bazofia de las Cincuenta Sombras que, encima de estar mal escrito, tenía unos personajes vomitivos y una trama realmente estúpida. Además, no me dio ni frío ni calor, cuando se supone que debería haberme excitado hasta límites indecentes y a mí lo único que me pareció indecente es que publicaran no ya uno, sino tres libros basura de esa saga. De los Juegos del Hambre ni hablo, porque me pongo de mala leche, aunque si fuese profesora de literatura lo pondría como ejemplo de qué NO hacer a la hora de crear una historia. Como muestra de personajes chapuceros también sería muy ilustrativo.Que hayan hecho tanto bombo a estas sagas que no merecen la pena, publicado estas abominaciones literarias dejando por el camino, sin duda alguna, cientos de obras mil veces más válidas, me da ganas de romper cosas y de llorar al mismo tiempo.
Cassi Palmer y su trama enrevesada e inconsistente, sus personajes a medio perfilar, los absurdos giros del guión, sus desdecimientos y lindezas similares tampoco encontrará aquí su lugar. Sospecho que la saga Fever no va a aparecer en el blog, por más que me gustaría desahogarme bien a gusto sobre todos los errores que hacen que lo que podría haber sido una muy buena saga sea la basurilla que los dos primeros libros me han demostrado que es. Literatura de water al cien por cien.

Así que voy a comentar un libro que tengo reciente, que me pasó la guapísima, ingeniosa y absurdamente buena escritora en la intimidad de su portátil, Bess. Os dejo un link a la reseña que hizo ella y que leeré después de colgar la mía, aunque os adelanto que, probablemente, no tendrá nada que ver con la mía. Ella está entusiasmada con la novela y yo, en cambio, admito que no me aburrió demasiado. Son dos puntos de vista bastante diferentes, así que creo que hay para el gusto de todos.

http://1lunadepapel.blogspot.com.es/2013/03/resena-hija-de-humo-y-hueso-laini-taylor.html


Hija de humo y hueso, de Lani Taylor, nos descubre las historias de Karou. Y digo bien, no es un error de dedo que se haya metido esa "s" en "historias", porque Karou es una joven con muchas historias, tantas que ni siquiera ella las conoce todas. Esta chica de diecisiete añitos, pelo azul eléctrico natural (más o menos) y desgarradores ojos oscuros, es una humana fuera de serie que vive dos vidas paralelas hasta que algo hace que esas dos rectas converjan y colisionen armando la madre de todos los líos. Si hacer de chica de los recados llevando dientes de todo tipo de acá para allá para el monstruo que la crió (un traficante de deseos), recibir balazos en San Petersburgo,  aguantar a un ex cansino, superficial y bastante tocapelotas, mentir a su mejor amiga y conseguir llevar al día sus trabajos para la escuela de arte en la que está inscrita no parecía lo suficientemente difícil, cuando Akiva entra en escena el universo se rinde totalmente y las vidas de Karou quedan patas arriba.
Akiva es un serafín, un hermosísimo hombre de alas de luz y fuego, ojos salvajes y cierta tendencia Karouicida que supera rápidamente para pasar a la Karouadicción. Una incomprensible atracción surge entre ambos y las sombras de unos recuerdos que no pueden ser suyos invaden la mente de ella, que poco a poco irá descubriendo más sobre las criaturas que han sido su familia desde que era un bebé: quimeras.  Así, la vida ya lo bastante complicada de Karou se ve invadida por una guerra milenaria entre ángeles y quimeras, conquistadores y rebeldes, amor y venganza. Cuando pierde totalmente la conexión con su familia quimérica, decide hacer lo necesario para cruzar al espacio entre mundos que su mentor utiliza como base y descubrir la verdad sobre lo que sucede.

Bromitas aparte sobre "cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad", la novela no está mal, aunque tampoco estaría en mi top 100, la verdad.
Para empezar, el personaje principal, Karou, no está muy bien "dibujado". Hay gente a la que le gusta no saber cómo son los personajes de los libros, o que las descripciones vengan a intervalos de cincuenta páginas, pero no me incluyo en tan selecto grupo. A mí me gusta que me digan si la protagonista tiene la barbilla redondeada o afilada, la longitud y color de su pelo, su altura, si sus labios con de esta o aquella manera, si su amiga es de tal o cual grupo étnico. Además, quiero saber cómo son psicologicamente, por qué hacen y dicen las cosas. Y quiero saberlo de entrada porque así puedo "ver" lo que pasa, en lugar de conformarme simplemente con leerlo. Cuando me encuentro con un personaje que no está bien descrito, casi siempre temrino pensando que o biene el escritor era un vago redomado que no tenía ganas de crear un personaje en condiciones o que sencillamente no le importaba hacer una chambonada en toda regla. En Hija de humo y hueso no hay un solo personaje que tenga una descripción física medio decente y psicológica ya ni hablemos. La historia la cuenta un narrador omnisciente que filtra más la información que un dictador, cosa que siempre me pone de mala leche porque siento que me están queriendo manipular. Por si no os habíais dado cuenta, ODIO que intenten manipularme, especialmente si es a base de no darme información que por sentido común debería tener. Si metes a una persona en un mundo nuevo, qué menos que decirle lo que se va a encontrar. En este caso, la mayor parte del tiempo el lector sabe menos aún que Karou, y Karou ya no sabe gran cosa sobre lo que está pasando de entrada, así que imaginaos.
A lo largo de la novela hay ciertos detalles un pelín traídos por los pelos que rechinan lo suficiente como para perturbar la lectura pero no tanto como para hacer abandonar. De todos modos, posiblemente lo peor sean los constantes cambios de tiempo, lugar y personaje. De un tiempo a esta parte parece que a muchos escritores les ha dado por saltarse a la torera las normas relativas a este tipo de acciones y se lanzan a la vorágine torturando a los lectores con flashbacks fraccionados cuando menos te lo esperas, cambios en las voces de la narración sin previo aviso y un largo etcétera.

A grandes rasgos, la historia no es mala y en realidad tiene bastantes cosas decentes, conversaciones interesantes y alguna que otra escena guay, pero no es nada del otro mundo. Es una lectura ligera, aunque admito que me he tenido que saltar unos cuantos párrafos porque a veces parecía que no pasaba nada de nada y que lo único que estaba haciendo Lani Taylor era meter paja.
Le daría un seisín sobre diez, un seis con cinco siendo ya demasiado buena. Pero me leeré la continuación, porque el final es tan absurdamente abierto que tengo demasiada curiosidad por lo que va a pasar.